Cuando un número te persigue y un pensamiento te atormenta, cuando no eres capaz de armar ese rompecabezas sin sentido en el que te has convertido, cuando toda tu vida es una gran mentira disfrazada de algunas falsas sonrisas, cuando caes y no encuentras un motivo por el cual levantarte, cuando todo es más negro que el cuarto oscuro de tu discoteca favorita, cuando no sabes mover ficha, en ese preciso momento te paralizas, pierdes los sentidos, te quedas inmóvil viendo cuanto se mueve a tu alrededor. Y es justo en ese momento cuando te percatas de todo. De tus fallos, tus aciertos, ese gesto feo de alguien a quien apreciabas o que a pesar de todo aprecias, esos momentos inolvidables y esas personas que dejaste atrás... Te das cuenta al fin quién eres, qué buscas, qué quieres y, lo más importante, qué te mereces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario