domingo, 30 de diciembre de 2012

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Es uno de esos días en los que necesito tus abrazos, tus sonrisas; en los que no bastan tus palabras. Este muro infranqueable que creé cuando te marchaste se derrumba por momentos. Y ya no sirve de nada un par de puñetazos a un saco inerte, te necesito aquí.

martes, 18 de diciembre de 2012

Misma fotocopia mal fotocopiada.

Y viajar, irme bien lejos, huir del pueblo. Ver pelis sin parar, leer libros, devorar historias ajenas a la mía, más interesantes, más divertidas, con algo más de sentido y un final feliz. El caso es evadirme de esta realidad que me persigue y que detesto. Y correr hasta quedar sin aliento. Como si eso solucionara algo, como si así consiguiera salir de esta pesadilla. Quizás como mucho quede tan cansada que al llegar a casa consiga dormir del tirón toda la noche. ¿Pero, qué importa? Mañana será otro día igual, exactamente igual. Igual de gris, igual de triste. Misma fotocopia mal fotocopiada.

jueves, 6 de diciembre de 2012

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Cuando un número te persigue y un pensamiento te atormenta, cuando no eres capaz de armar ese rompecabezas sin sentido en el que te has convertido, cuando toda tu vida es una gran mentira disfrazada de algunas falsas sonrisas, cuando caes y no encuentras un motivo por el cual levantarte, cuando todo es más negro que el cuarto oscuro de tu discoteca favorita, cuando no sabes mover ficha, en ese preciso momento te paralizas, pierdes los sentidos, te quedas inmóvil viendo cuanto se mueve a tu alrededor. Y es justo en ese momento cuando te percatas de todo. De tus fallos, tus aciertos, ese gesto feo de alguien a quien apreciabas o que a pesar de todo aprecias, esos momentos inolvidables y esas personas que dejaste atrás... Te das cuenta al fin quién eres, qué buscas, qué quieres y, lo más importante, qué te mereces.