
Lo cierto es que hace un año un nudo se implantó en mi garganta y unas lágrimas decidieron recorrer mi rostro… Era una imagen conmovedora para todo deportista… Unos juegos olímpicos, una caída desafortunada a pocos metros de la meta, una luchadora que desorienta conseguía ponerse en pie…Hoy esas lágrimas han vuelto a recorrer mi rostro… A Marta hace un año el destino no consiguió arrebatarle su sonrisa, pero hoy… hoy le reluce más que nunca… Y es que ella es capaz de caerse y levantarse con más fuerza que nunca… Porque cuando uno lucha con tantas ganas e ilusión al final acaba recogiendo sus frutos… Porque hoy es una CAMPEONA con todas las letras… No por sus cosechas sino más bien por su forma de llegar a ellas es digna de toda nuestra admiración. ¡Ay si todos tuviéramos su coraje!
No hay comentarios:
Publicar un comentario