Cuando todo es tan agónico, tan sombrío, tan difuso, no queda otra que inventar falsas expectativas, nuevas metas ficticias que nos ayuden a seguir el camino. La ilusión emigró ya hace tiempo y el vacío se hizo cada vez más grande. Una mirada distante, pasos desorientados, un rumbo perdido, palabras de amor carentes de sentido. Tragar saliva y bajar el telón.