Hoy mi sonrisa se evaporó como el agua de lluvia de antes de ayer, mis ojos decidieron ver y mi cabeza reto a un pulso a mi corazón. Las verdades sobre la mesa y una cara impactada diciendo no. Paralizada miro el reloj, es demasiado tarde y tenías razón. No te saciarás nunca, no. Y ahora queda tan claro que tiemblo del dolor. No quise verlo y, hoy, hoy mi sonrisa se evaporó.